Lo que sigue no es una tarea: es la continuación natural de lo aprendido. Aplicar el conocimiento es donde la teoría deja de ser concepto y se convierte en criterio de diseño.
El proceso no es lineal. Es un método iterativo en el que se avanza, se regresa, se corrige y se vuelve a probar. Estos pasos no sustituyen tu intuición: la ordenan para que los errores no salgan caros.
No tienes que seguirlos en orden estricto. Puedes volver atrás desde cualquier paso cuando algo no cuadre: esa capacidad de regresar es lo que diferencia un proceso maduro de una tarea apurada.
Aplica el proceso a un proyecto real o a uno ficticio que represente el tipo de cliente que quieres atraer. El criterio se afina aplicándolo, no leyéndolo. Cada intento es un ensayo donde la teoría se convierte en forma, material y decisión.