O controlas tu atención, o el algoritmo la controla por ti.
Vamos a ser honestos desde ahora
Sé perfectamente que ese aparato que tienes en el bolsillo es casi una extensión de tu mano. Sé que ahí dentro está tu vida social, tus memes, tu música y tu vía de escape segura cuando el mundo se pone aburrido.
No soy ajeno a eso. Yo también vivo en este siglo, también uso redes sociales y también lucho contra las mismas notificaciones que tú. No soy tu enemigo en esto.
Pero también sé una verdad que a veces duele admitir: No puedes aprender si no estás realmente aquí.
No te voy a pedir que te desconectes porque sea «de mala educación» o porque yo sea un profesor anticuado que odia la tecnología. Te lo pido por una razón mucho más egoísta y vital para ti:
Te estoy protegiendo de la mediocridad.
El mundo está lleno de «zombis digitales» que hacen scroll infinito mientras la vida pasa frente a sus ojos. Yo quiero que tú seas brillante, que seas creativo. Quiero que recuperes tu capacidad de asombro. Y para eso, necesito que tu cerebro vuelva a conectar conmigo.
El Mito del Multitasking
Tu cerebro no es una computadora, es una sola vía.
Quizás ahora mismo estés pensando: «Profe, no exagere. Yo puedo escuchar su clase y jugar freefire a la vez. Soy experto en multitasking».
Te tengo una mala noticia: No, no puedes. Y no es tu culpa, es tu biología.
La ciencia ha demostrado que el cerebro humano es incapaz de procesar dos tareas cognitivas al mismo tiempo. Lo que tú llamas «multitarea», tu cerebro lo llama «cambio rápido de tarea».
Cada vez que tus ojos bajan a la pantalla y suben a la pizarra, tu cerebro tiene que «apagar» un interruptor y «encender» otro.
¿El problema? Ese cambio tiene un costo.
Se llama «Residuo de Atención».
Estudios demuestran que cuando haces esto, tu coeficiente intelectual (IQ) baja temporalmente hasta 10 puntos. Es el mismo efecto cognitivo que venir a clase sin haber dormido en toda la noche.
Y aquí viene lo peor: Incluso si no tocas tu celular, el simple hecho de tener el celular vibrando en tu bolsillo o sobre la mesa te está agotando. Tu cerebro tiene que gastar energía activa en ignorar ese estímulo para no mirarlo.
Esa es energía que le robas a tu aprendizaje. Estás aquí físicamente, pero tu mente está cargando al 50%. Y yo necesito tu 100%.
Protejamos la Magia (El Flow)
Nadie quiere ver una película con pausas cada 5 minutos.
Imagínate que estás en el cine. Es el estreno de la película que has esperado todo el año. Estás en la mejor escena, la música sube, la emoción está a tope… y de repente, la pantalla se pone negra. O alguien se para delante de ti y te tapa la visión.
Frustrante, ¿verdad? Te saca de la historia.
Una clase funciona igual. Una clase no es una lista de datos aburridos; es una historia que estamos construyendo juntos. Necesitamos ritmo. Necesitamos fluidez. Eso es lo que los expertos llaman «Flow».
Pero cada vez que tengo que detenerme para decir:
La película se corta. En ese momento, la magia se rompe. No solo me interrumpes a mí; le estás robando el tiempo, la inspiración y el foco a todos tus compañeros que sí quieren aprender.
Por eso, mi regla es simple: Autogestión.
- ¿Tienes sueño? No esperes a que yo te lo diga. Levántate en silencio, ve al baño, mójate la cara y vuelve renovado.
- ¿Necesitas ir al baño? Ve. Sin interrumpir.
- ¿Tienes el celular en la mano? Apágalo antes de entrar o me lo entregas
Yo me comprometo a mantener el ritmo alto. Tú comprométete a no ser quien le pone «pausa» a la película de todos. En otras palabras no cortes mi inspiración.
¿Y si pasa algo urgente?
Apaga la ansiedad, no solo el celular.
Lo sé. Ahora mismo tu cerebro te está gritando: “Profe Wil, ¿y si pasa algo grave en mi casa? ¿Y si mi mamá me necesita? No puedo estar incomunicado”.
Lo entiendo perfectamente. La ansiedad de estar desconectado es real y no quiero que estés en mi clase sufriendo por el «qué pasará». Quiero que estés tranquilo.
Por eso, he creado el sistema del Teléfono Rojo.
Para que no tengas que revisar tu pantalla «por si acaso», mi celular será nuestra línea de emergencia oficial. Copia este número ahora mismo y dáselo a tus padres o tutores:
0991724465
Así funciona el trato:
Durante la clase, mi teléfono estará con el sonido al máximo.
Si mi teléfono suena, yo contestaré.
Si es una emergencia familiar para ti, detendré la clase inmediatamente y te pasaré el teléfono.
Esto significa una cosa: Si mi teléfono no suena, todo está bien. Ya no necesitas chequear a escondidas. Puedes soltar el aparato, relajar los hombros y dedicarte a aprender, sabiendo que si el mundo te necesita, te avisaré al instante.